Tumores de la glándula parótida

Tumores de la glándula parótida

Las glándulas parótidas forman parte de las glándulas salivales, siendo las más grandes de esta zona. Se encuentran ubicadas enfrente y debajo de cada oreja. Estas glándulas son las encargadas de producir la saliva, que ayuda a la masticación y deglución correctas.

Gran parte de los tumores que de las glándulas salivales comienzan en las parótidas y se los considera un tipo de cáncer de cabeza y cuello. No obstante, un alto porcentaje de los tumores de la glándula parótida son benignos y no se extienden a otros tejidos.

“Tras la extirpación de un tumor en la glándula parótida es necesario proceder a la reconstrucción de forma inmediata. Esta es la forma más sencilla y eficaz de evitar secuelas, pues si estas lesiones no se tratan correctamente además de perder volumen en el área puede surgir una parálisis facial”.

 

 

 

Dr. Eugenio Lalinde
Síntomas de tumor en la glándula parótida

Causas y síntomas

Se desconocen con exactitud las causas que pueden desencadenar un tumor de la glándula parótida. Existen una serie de factores de riesgo como la edad avanzada, tratamiento con radioterapia en cabeza y cuello o también la exposición a algunas sustancias en el trabajo o en general a la radiación.

En cuanto a los síntomas, hay que destacar que a veces no se produce ninguno. Una revisión en el odontólogo puede ayudar a su descubrimiento. Aún así, hay algunas manifestaciones que pueden indicar que padecemos un tumor en la zona: dificultar para tragar, nudos dolorosos en el área del oído o boca, la expulsión de líquido por los oídos,  dolor persistente o adormeciendo en la cara.

Parotidectomía

La parotidectomía es una cirugía compleja que requiere la intervención de un cirujano especializado, entre otros motivos para evitar posibles riesgos o complicaciones. En el Instituto Dr. E. Lalinde disponemos de los mejores profesionales y somos expertos en este tipo de intervenciones.

 

Qué es la parotidectomía
Diagnóstico tumor glándulas parótidas

Diagnóstico

Para diagnosticar un tumor en la glándula parótida hay que hacer una serie de pruebas específicas. Éstas se centran en el cuello, la cabeza y el interior de la boca.

Primero se realizan una serie de exámenes físicos y se analizan los antecedentes de cada paciente.

A continuación se han de usar algunas técnicas de diagnóstico por imagen como la resonancia magnética nuclear o una exploración por TAC.

Existen más pruebas como las biopsias o la endoscopia, que pueden emplearse para determinar el diagnóstico.

Equipo multidisplinar

Es importante recordar que en el caso de padecer un tumor de la glándula parótida se ha de valorar en qué estado se encuentra y su tamaño, entre otros factores. Todos estos elementos serán los que se tengan en cuenta por el equipo médico que nos atienda a la hora de establecer un tratamiento.

 

Expertos para tumor de glándula parótida

Tratamiento

El tratamiento del tumor de la glándula parótida consiste en la extirpación de la misma mediante una técnica que se llama parotidoctemía. Su objetivo es eliminar el tumor, pero siempre respetando la estética y funcionalidad de la zona.

Lo que siempre tiene en cuenta un cirujano en estos casos es el vínculo de la glándula con el nervio facial y las secuelas estéticas (la zona de la cara puede quedar hundida), además de la presencia de cicatrices.

El tipo de tumor y su tamaño son algunos de los aspectos que se tienen en cuenta a la hora de establecer el tratamiento que se va a administrar en cada caso. En algunos tumores malignos puede aplicarse radioterapia como complemento.

Secuelas estéticas y reconstrucción

La extracción de la glándula parótida provoca que la zona se presente hundida, siendo este efecto bastante visible. Por este motivo tras la extirpación se ha de proceder a la reconstrucción.

Ésta se realiza mediante técnicas de microcirugía que se basan en la unión de las terminaciones nerviosas o bien mediante injertos de nervios. Para corregir los defectos de volumen se suelen realizar cirugías locales que tratan la zona.

La reconstrucción inmediata es la forma más sencilla de evitar secuelas. El tratamiento para la extirpación de lesiones en la zona, debe incluir de forma instantánea el abordaje de la pérdida de volumen al mismo tiempo que se tienen en cuenta las estructuras relacionadas con el nervio facial.

Reconstrucción de la glándula parótida antes y después

Fotos del antes y después de tumor glándula parótida
Antes y después de cirugía en glándula parótida

Reconstrucción glándula parótida opiniones

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Procedimiento en el tumor
de la glándula parótida

¿Cómo planificar y prepara esta cirugía?

El diagnóstico de un tumor en la glándula carótida puede tardar en producirse, pues requiere un alto grado de especialización. Muchas veces se descubre de forma espontánea tras acudir a una revisión rutinaria en el dentista.

Antes de llegar a una conclusión y determinar el tratamiento deberemos someternos a una serie de pruebas. Y una vez que hayamos hablado con nuestro equipo médico, éste nos indicarán todas las posibilidades que tenemos y cómo se puede abordar.

Una vez aclaradas todas estas cuestiones nos explicarán qué medidas adoptar para la operación y cómo nos deberemos preparar.

Tipos de anestesia

La anestesia que se emplea en la parotidectomía es general. Se recurre a este sistema para evitar molestias en el paciente y por la dificultad de la intervención.

La intervención

La cirugía que trata el tumor de la glándula parótida es la parotidectomía. Ésta puede ser superficial si el tumor es benigno (el más común es el adenoma pleomorfo). Consiste en la extirpación del lóbulo superficial de la parótida en bloque, pero preservando todas las ramas del nervio facial.

Por otro lado está la parotidectomía de lóbulo profundo o total, que consiste en la extracción de la glándula carótida al completo, aunque manteniendo el nervio facial.
Después se procede a la reconstrucción estética de la zona teniendo en cuenta los volúmenes y la estructura de los nervios del rostro.

 

Dónde se realiza

Para efectuar estas intervenciones tan complejas el Instituto Dr. E. Lalinde recurre a la Clínica La Luz de Madrid. Un centro hospitalario preparado para afrontar cualquier cirugía.

Postoperatorio

Durante el postoperatorio las molestias más comunes son los dolores locales, que se pueden aliviar con medicación.

También hay que tener en cuenta que el área abordada afecta a la deglución y digestión de los alimentos, de modo que será importante adaptarse a la nueva situación y seguir las recomendaciones de nuestro médico.

Resultados definitivos

Tras la extirpación del tumor y la reconstrucción del área parótida no quedará ninguna secuela estética. Pasado un tiempo la cicatriz apenas será perceptible. No obstante, es crucial realizar las revisiones periódicas que nos indiquen para controlar posibles recidivas o reapariciones del tumor.

Reconstrucción de la glándula parótida tras un tumor

Preguntas Frecuentes

¿Cuáles son los tumores de glándulas salivales más frecuentes?

En estos casos, el más frecuente es el tumor mixto o adenoma pleomorfomo, pero no es el único. Éste en concreto es una lesión benigna, aunque existen tumores malignos que se clasifican en distintos grados y suelen ser más agresivos.

En cualquier caso, debemos esperar al diagnóstico y después nos informarán de nuestra situación de forma individualizada.

¿Qué síntomas de alerta se producen en este tipo de lesiones?

En ocasiones no se presenta ninguna sintomatología específica. Pero otras veces se puede sentir un dolor intenso en la cara o incluso podemos notar que ésta se duerme

También nos debe preocupar si sentimos un nudo en la zona de los oídos, el labio o en el interior de la boca, o si nos sale líquido por los oídos de forma espontánea.

Y si presentamos dificultad para abrir la boca ampliamente o para tragar, hemos de consultar al especialista cuanto antes.

¿Quedan secuelas estéticas tras esta operación?

Las secuelas estéticas pueden aparecer si no se procede a una reconstrucción inmediata de la zona. Hay que tener en cuenta que al extraer la carótida esa parte se hunde dejando a la vista una anomalía facial.

Siempre se busca, por tanto, que el volumen del rostro no se vea afectado al igual que los nervios faciales. De este modo, tras la extirpación del tumor se procede a la reconstrucción tendiendo en cuenta todos estos aspectos evitando así cualquier defecto estético o complicaciones que pudieran derivar en una parálisis facial.

¿Alguna otra duda?

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