Implantes tras traumatismos dentales

Tras un traumatismo dental, en muchas ocasiones el diente queda dañado irreversiblemente, siendo imposible su conservación en la boca a medio o largo plazo. Si tratamos de conservar el diente en la boca en tales condiciones, el resultado será una progresiva pérdida de hueso y encía, que comprometerá en gran medida el posterior tratamiento implantológico.

En estas ocasiones, donde los dientes se van a perder de forma inevitable en poco tiempo, el mejor tratamiento consiste en extraer todo diente dañado, con el fin de aprovechar el lecho donde se alberga el diente para anclar el implante.

Esta es la mejor solución para no perder hueso ni encía, de modo que los dientes se pueden reponer de forma casi inmediata y con un aspecto similar al que tenían antes del traumatismo.

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Detalles

Si esta situación se produce en dientes anteriores cabe la posibilidad de colocar el implante el mismo día que se extrae el diente y además colocar una corona provisional en la misma sesión, de modo que el paciente no queda desprovisto de sus dientes.

Los dientes provisionales se confeccionan con acrílico, un material parecido al plástico, que puede modelarse y ajustarse en forma y color al gusto del paciente. Tras un periodo de cicatrización de unos 3 meses, se retiran estas coronas provisionales y se reemplazan por otras de porcelana, de aspecto completamente natural y más resistente.

Si esto no fuera posible, tras el injerto de hueso, se procede a colocar los implantes necesarios para una correcta rehabilitación protética.

Hoy en día, gracias a los implantes dentales, la pérdida de dientes ya no es problema. Pero es fundamental realizar un correcto diagnóstico y planificación para obtener un buen resultado estético y funcional.