Maxilar atrófico e Implantes dentales. Cirugía pre-protésica.

La estructura, forma, grosor y consistencia de los huesos del cráneo está determinada por su función, de modo que al perder dientes, la zona de hueso en la que se encontraban dichos dientes deja de tener función.

Por lo tanto, cuando se pierden los dientes, con el paso de los años el hueso poco a poco va perdiendo masa ósea, disminuyendo su grosor y su altura.

El resultado de este cambio en la dimensión del hueso provoca un continuo desajuste de las prótesis, que poco a poco deben ser ajustadas a base de añadir más resina. El resultado final es una prótesis excesivamente gruesa, con poca sujeción e incómoda.

Si queremos hacer uso de los implantes dentales en este tipo de situaciones con poco hueso disponible, a veces es preciso emplear técnicas regenerativas u otras técnicas quirúrgicas para reponer la masa ósea perdida, y obtener un resultado estético y funcional óptimo.

De no ser así, los dientes resultarían demasiado largos o bien el tercio inferior de la cara se vería acortado, provocando una sensación estética antinatural.

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Injertos en bloque

Consiste en la obtención de hueso de una zona donante (cráneo, mentón, cadera, etc.) y colocarlo en las zonas donde se necesite. Es una operación sencilla, sin riesgos, que soluciona el problema de una manera eficaz. El hueso donante se sujeta a la zona receptora por medio de tornillos o placas de osteosíntesis. Tras unos 4-6 meses, el hueso está listo para colocar los implantes.

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Osteotomía de Lefort

A veces, cuando se reabsorbe el hueso en exceso, se pierde el soporte de los labios y se altera el perfil de la cara. Mediante la técnica de Lefort, el hueso se puede adelantar o colocar en una posición óptima que permita una ubicación adecuada de los implantes.

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Distracción alveolar

Cuando la pérdida de hueso se muy localizada, y el hueso ha perdido altura pero no grosor, se aplica esta técnica, que consiste en aumentar poco a poco la altura del hueso haciendo tensión con un tornillo que va girando progresivamente. Al cabo de unas pocas semanas, cuando hemos conseguido la altura deseada, se retira el tornillo y se chocan los implantes.

En otras ocasiones, la pérdida de hueso a nivel posterior es tan acusada que no se dispone de suficiente hueso para anclar los implantes. Encima del reborde óseo posterior se encuentra una cavidad llena de aire denominada seno maxilar, que se comunica directamente con las fosas nasales. Si se colocaran implantes en esta zona cuando se dispone de poco hueso, éstos invadirían el seno, provocando lesiones crónicas. Para evitar esta complicación, se aplica una cuarta técnica:

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”sinus lift” o elevación del suelo del seno

Se coloca hueso debajo de dicha cavidad para incrementar la cantidad de hueso y poder colocar los implantes sin problema.

Es preciso reponer los dientes perdidos para que el hueso pueda recuperar su función. Los puentes no son una solución a este problema, ya que el hueso sigue sin función, y en cambio los dientes en los que se sujeta el puente se encuentran sobrecargados. La forma más fiable y conservadora para volver a recuperar los dientes es sin duda el tratamiento implantológico.

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